La escuela no es para todos

Adriana es una mujer de 31 años que trabaja en el servicio doméstico para mantener a sus cuatro hijos, tres hombres y una mujer.

 

A penas iniciaba la adolescencia cuando Adriana conoció a quien fue el amor de su vida. Se enamoró, se casó y producto de esa relación nació su primer hijo a los 16 años.

 

La joven pareja sabía que las cosas no serían sencillas, por lo que ambos decidieron abandonar los estudios para trabajar y ofrecerle a su primogénito una vida mejor.

 

Pasaron los años y la familia creció. Los jóvenes ya eran padres de cuatro hijos, a quienes trataban de darles siempre lo mejor.

 

Pero la vida de esta joven familia daría un giro de 180 grados. Y es que si bien no tenían lujos, a ellos jamás les hizo falta comida y un techo para vivir tranquilamente.

 

Fue en el 2015 cuando el esposo de Adriana enfermó de chikunguña, padecimiento que provocó que al joven se le detectara cáncer en la lengua.

 

A partir de ese momento la vida no fue la misma. Los ingresos de esta familia eran destinados completamente al tratamiento del padre, pero lamentablemente en escasos tres meses el joven perdió la batalla contra el cáncer dejando sola a Adriana y a sus cuatro hijos.

 

Ante la pérdida de su pareja, Adriana regresó a casa de sus padres y comenzó a trabajar por las mañanas en el servicio doméstico y por las tardes lavando y planchando ropa de sus vecinos.

 

Al mes Adriana gana aproximadamente 3 mil pesos, cantidad que no le alcanza para mantener a sus cuatro hijos. Por lo cual su primogénito, quien apenas rebasa los 15 años decidió dejar la escuela para trabajar en un taller mecánico y así ayudarle a su madre a sacar a sus hermanos adelante.

 

En esta época la situación de Adriana es más crítica, ya que tiene que pagar las inscripciones de primaria y secundaria de dos de sus hijos. De hecho, su lamentable economía han provocado que su hija más pequeña no pueda ingresar al kínder, y es que para Adriana es prácticamente imposible comprar la lista de útiles escolares que solicita el jardín de niños.

 

A pesar que Adriana ha ingresado en diversas ocasiones su solicitud para recibir el apoyo económico que el Gobierno del Estado otorga a las madres solteras jamás ha salido beneficiada.

 

“Lo he intentado muchas veces pero no tengo suerte y no me dan el apoyo. Tengo vecinas que tienen a sus esposos y si reciben el dinero pero no sé por qué a mí no quieren dármelo. Yo no me quedo en casa acostada esperando que me ayuden. Salgo a trabajar pero la situación es difícil y no me alcanza”, señala Adriana.

 

En diversas ocasiones Adriana se ha acercado a las instituciones educativas en donde estudian sus hijos para explicarles que para ella es complicado pagar las “cuotas voluntarias”, sin embargo siempre le han dicho que de no realizar los pagos sus hijos no van a estudiar.

 

La situación de Adriana no es sencilla. Ella ni siquiera tuvo tiempo para estar en duelo por la pérdida de su esposo porque desde que lo despidió en el panteón tuvo que levantar la cabeza, limpiarse las lágrimas y ver por sus hijos.

 

Esta mujer de 31 años asegura que no tiene tiempo para lamentarse. Sabe perfectamente que es su responsabilidad sacar adelante a sus hijos. Es por eso que todos los días lucha muy fuerte para que sus pequeños se conviertan en personas de bien.

 

Quizás si las escuelas le permitieran a Adriana no pagar las “cuotas voluntarias” y ella recibiera el apoyo a madres solteras sus otros dos hijos pudieran recibir educación, pero lamentablemente ella no tiene estos beneficios y solo puede ofrecerle escuela a dos de sus pequeños.

 

Telefono: 9613228036

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