SE AMPUTÓ UNA PIERNA, PERO NO EL ESPÍRITU

Un cáncer lo llevó a tomar la decisión más trascendental a su corta edad.

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“Pensé que partiría de este mundo y no sería recordado”: Emilio Betancourt

 

Hace unos años no lo sabía, pero pasado el tiempo se convirtió en un sobreviviente andando en una sola pierna. Originario de Guadalajara, Jalisco, el destino lo trajo hasta Tuxtla Gutiérrez, aquí su vida fue la de un niño común hasta que un persistente dolor de rodilla se transformó en un tumor que le cambió la vida.

 

“Hace cinco años sufrí, viví, padecí y enfrenté al cáncer, tenía 13 años, era un dolor físico, un dolor psicológico que jamás había experimentado en mi vida, pensé que partiría de este mundo y no sería recordado”, narró Emilio Betancourt quien ahora tiene 19 años y venció al cáncer.

Apenas estudiaba la secundaria cuando tuvo que enfrentar un panorama adverso debido al sarcoma que le fue detectado, incluso pasaba por una etapa de rebeldía que lo llevó a un internado religioso. Necesitaba disciplina y esa fue la decisión que tomaron sus padres, él solo renegaba el haber salido de su ciudad natal.

 

Luego del diagnóstico, Emilio vivió una etapa de jornadas maratónicas en hospitales entre quimioterapias, operaciones y 62 puntadas de la rodilla hasta la pelvis para incrustar un tubo de titanio y conservar su pierna. A toda costa buscaban evitar el destino que era predecible, la amputación.

 

De nuevo fue un dolor que cuartó su vida, era un 31 de diciembre, las maletas estaban listas para devorarse al mundo, Emilio cumplía 18 años. Entonces tuvo que ir al hospital en lugar de tomar el vuelo que tenía planeado. La prótesis de titanio, estaba suelta, tenía que volver al quirófano, “imaginé las horas que tardaría dentro”, recordó.

 

Éste fue el momento, pese a la oposición de su padre, el joven, los médicos y su madre decidieron amputar su pierna, “le pregunté al doctor sobre qué tan viable era la amputación, mis padres se sorprendieron pero el doctor me dio la razón, – Emilio está en lo correcto, dijo el doctor- ”; narró.

 

Aunque por su cabeza pasaban mil cosas al respecto de su apariencia, limitaciones y dificultades que enfrentaría, no quitaba el dedo del renglón, lo había analizado.

 

Y es que aún con prótesis Emilio había encontrado en el deporte adaptado una válvula de escape y un referente, incluso participó en una paralimpiada con el equipo de Basquetbol estatal. “Entonces admiraba como mis compañeros que no tenían alguna extremidad se desenvolvían con mucha libertad y yo quería ser libre como ellos”, relató.

Tomada la de decisión, en enero de 2016 despertó para despedirse y darle gracias a su pierna por los años consigo y las aventuras vividas, le dijo “adiós” con honores. Ahí comenzó un nuevo capítulo en su vida, el que ahora escribe.

 

Meses después de su recuperación Emilio Betancourt fue invitado a dictar una conferencia donde contaría su historia de sobrevivencia, y fue mágico, supo que eso era lo suyo, supo que su experiencia podría dar sentido a la vida de varios, que con su historia podría alentar el espíritu de muchos.

 

“En este trabajo como conferencista encontré una manera de hacer feliz a los demás y hacerme feliz a mí. Indiscutiblemente hay un cambio muy grande entre el Emilio de 19 al Emilio de 13 años y es que no podría ser la persona de hoy si no hubiera pasado por ese cáncer”, reconoció.

 

Ahora tiene una agenda muy apretada por todo México, tan ocupada como su mente idealizando un futuro en el que abarrotará escenarios majestuosos contando su historia, formando una familia y recorriendo el mundo entero.

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