Mantienen viva “el costumbre”

La bajada de las Vírgenes de Copoya es considerada una de las fiestas más reconocidas a nivel internacional debido al tiempo de duración, ya que el ritual concluye 42 días después con la “subida”. Dicha celebración es protagonizada por las vírgenes del Rosario, de la Candelaria y María de Olachea.

A partir de este lunes 30 de enero y hasta mediados de abril las vírgenes recorrerán 45 casas de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez,  para después volver a la ermita del Ejido de Copoya, en donde estarán todo el año.

Previo a la bajada los zoques elaboran los Joyanaqués, con lo que  adornan el altar de las vírgenes de Copoya.  Los Joyanequés se realizan con hojas de mango, corteza de lirio, flor de chuy, crisantemo, claveles y crotos de colores.  La palabra joyanaqué viene del zoque y significa “flor cosida” o “flor costurada”.

En la elaboración de los joyanaqués reúnen familias zoques que buscan que “el costumbre” no se pierda. Es por eso que llevan a sus hijos para enseñarles esta tradición tuxtleca que va de generación en generación y data del siglo XV

Mientras los joyanaqués se elaboran los zoques beben el exquisito pozol de cacao bien frío y comparten las historias de cómo sus antepasados les enseñaron esta tradición, además explican que cada vez es más difícil encontrar los materiales para realizarlos.

Cabe mencionar que este lunes las Vírgenes de Copoya estarán en la  15ª. Pte. Sur No.1161,  colonia Xamaipak. En tanto que para el martes llegarán a la casa de la segunda Madre prioste Madre prioste Miguel de la Cruz Zapoteco en la Colonia Juárez.

El día 2 de febrero las vírgenes serán recibidas en la Colonia Km4 en la casa del segundo Mayordomo Óscar de la Cruz Mendoza.

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