Este martes Samuel Toledo comparecería ante la justicia

En la Mira / Héctor Estrada
 

Según trascendió en las redes sociales, mediante documentos judiciales filtrados, este martes el ex alcalde Samuel Toledo Córdova Toledo volverá a Tuxtla Gutiérrez a comparecer ante la justicia debido a la demanda que existe en su contra por el delito de daño ambiental ante el Quinto Juzgado de lo Civil del Estado de Chiapas.

Según los documentos filtrados, el citatorio judicial fija como fecha este 6 de diciembre de 2016 a las 9:30 horas para que Toledo Córdova realice el desahogo del proceso, bajo el expediente 711/2015. Las condiciones son claras y estrictas para el ex presidente municipal: está obligado a comparecer de manera presencial. “en forma personalísima y no por conducto de un apoderado legal”, se detalla.

Tras la transición municipal en octubre del año pasado, Toledo Córdova abandonó tierras chiapanecas para cambiar su domicilio al centro del país donde permanece desde hace un año en una especie de aislamiento político para alejarse de las turbulencias generadas por las anomalías administrativas generadas durante su gobierno y las “administraciones sabinistas” que lo antecedieron.

La demanda contra Toledo Córdova, y otra existente contra la Secretaría de Ecología Medio Ambiente e Historia Natural (SEMAHN), refiere a la grave contaminación ambiental que, es visible y respaldada por diversos análisis de laboratorio, tanto en el arroyo Lacandón como en el manantial que se encuentra en el predio San Martín Mujular, propiedad de Héctor Montesinos Cano.

En caso de no presentarse como obliga el citatorio de este martes, Samuel Toledo sería declarado confeso de las acusaciones en su contra, desencadenando una sentencia penal que podría llevarlo tras las rejas. Significando la posible sentencia más importante dictada en contra de un alcalde tuxtlecos durante las últimas décadas.

Para hacer un poco de memoria, la administración del último “delfín sabinista” fue desafortunada por el ángulo en que se quiera observar. Resultó un gobierno para el olvido, padecido por la ciudadanía y para el mismo Samuel Toledo (junto a su familia) a quien le tocó quedarse “empeñado para limpiar algunas huellas del pasado”.

Desde su elección evidentemente fraudulenta, el futuro de Samuel Toledo en la alcaldía nunca fue promisorio. Para nadie era un secreto lo incómodo que resultaba para el gobierno verde su presencia en la alcaldía capitalina.

Los desaires del gobernó de Velasco Coello se volvieron asuntos recurrentes, donde el disimulo estaba de más. La omisión de su nombre en los discursos, saludos oficiales y comitivas en eventos oficiales fueron la constante. Era imposible evitar las miradas hacia un Samuel Toledo “fantasma”, rezagado y olvidado en los eventos gubernamentales.

Para entender los resultados finales de su gobierno es importante saber y reconocer que el verdadero compromiso de Samuel Toledo nunca fue con la ciudadanía. El compromiso real siempre fue con quienes lo pusieron ahí, con los jefes que forjaron su estrepitosa carrea política.

El encargo de Toledo siempre fue el evidente: cuidar las espaldas de sus antecesores, parchar las irregularidades que deberían maquillarse, intentar sanear las finanzas desfondadas y componer la casa para finalmente entregar la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez a los nuevos dueños del poder en Chiapas.

Por eso es importante mantenerse expectantes de lo que suceda este martes con el supuesto citatorio judicial contra Samuel Toledo Córdova, las implicaciones legales que tendrá contra el ex alcalde y el desarrollo final del caso, que, seguramente, ya tiene dentro a varias de “las manos operadoras del sabinato” para librar de semejante embrollo al último heredero de aquel gobierno estatal.  

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