Fábricas de Honoris

Ya existen, pues, fábricas de “honoris causa” que se entregan por decenas a personajes urgidos de “prestigio” para engañar a bobos.

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Hoja de Apuntes / Enrique Alfaro

 

¿Qué tiene en común Enoc Hernández con la joven actriz Geraldine Bazán y el cantante y ex reo Laureano Brizuela? Los tres han recibido el título doctor honoris causa.

 

¿Quién ha promovido la entrega de dichos reconocimientos? La misma persona: Rosalía Buaún Sánchez, presidenta de la Asociación Nacional de Locutores.

 

¿A través de qué instituciones? A través de universidades desconocidas: Instituto Americano Cultural y, ahora, la Universidad Ejecutiva del Estado de México, que a decir del periodista Amado Avendaño “sólo tiene dos salones” y la dirección corresponde a la de un billar-discoteca.

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¿Qué es el doctorado honoris causa? Es un título honorífico que otorgan instituciones de educación superior, o asociaciones de ellas, a personas de indiscutible eminencia, destacadas en ciertas causas o ámbitos profesionales.

 

Por ejemplo, La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) le ha otorgado el título referido a Justo Sierra, historiador, escritor, periodista, poeta y político; a Alfonso Reyes, poeta, narrador, diplomático ensayista, y pensador; a José Vasconcelos, abogado, escritor, educador, político, funcionario público y filósofo.

 

También a: Rufino Tamayo, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Elena Poniatowska, Mario Vargas Llosa, Giovanni Sartori, Noam Chomsky, entre otros destacadísimas personalidades de México y el mundo.

 

Entonces ¿existen los doctorados honoris causa “patitos”? Desgraciadamente sí. Existen universidades de dudosa reputación que han entregado cientos de títulos D.H.C. a actores, cantantes, locutores, políticos, policías (Como a Jorge Miguel Aldana Ibarra, ex director de Interpol México), quienes aún no cuentan con los merecimientos necesarios para portar con dignidad tal alta distinción y, por el contrario, demeritan tan honorable reconocimiento.

 

Ya existen, pues, fábricas de “honoris causa” que se entregan por decenas a personajes urgidos de “prestigio” para engañar a bobos. Esta industria del embuste cuenta con la complicidad pasiva de la Cámara Federal de Diputados y del propio Senado de la República, que son las instituciones que prestan los salones para que se efectúen las ceremonias de entrega de estos títulos patitos.

 

Al efectuarse estos eventos en las cámaras legislativas, los galardonados se permiten sostener grandes falsedades, como por ejemplo:

 

“El lunes 14 de noviembre el Senado de la República distinguirá al político, abogado y periodista, Enoc Hernández Cruz, Coordinador Estatal de la Fundación Doctor Manuel Velasco Suárez para la Salud y la Educación, por sus acciones humanitarias por los que menos tienen, otorgándole el nombramiento del Grado de Doctor Honoris Causa.

 

Nada más falso que el Senado distinga al autodenominado “líder moral” del partido velasquista “Mover a Chiapas” ¿Qué opinarán de este timo los senadores Zoé Robledo, Roberto Albores Gleason y Luis Armando Melgar Bravo?

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VíaEnrique Alfaro
FuenteHoja de Apuntes
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