Chikungunya; tiempo de replantear estrategias

En la mira / Héctor Estrada

En el combate que hoy se libra en Chiapas para hacer frente a enfermedades como el dengue o el recientemente popularizado chikungunya algo no está saliendo bien. Durante los últimos meses el reporte de casos confirmados ha presentado drásticos incrementos, generando una psicosis colectiva en la costa de Chiapas.

De acuerdo a las más recientes cifras publicadas por la Secretaría de Salud, en la entidad chiapaneca se han contabilizado hasta el momento 192 casos confirmados de chikungunya, además de otros mil 885 casos sospechosos que se han sumado a las estadísticas de dengue común.

Lo alarmante de la situación es que de diciembre de 2014 a marzo de 2015 lo casos confirmados se han elevado a más del doble, pasando de 74 casos a finales del año pasado a los casi 200 contabilizados por las autoridades de salud estatal hasta el presente mes de marzo.

Junto a Chiapas, Guerrero y Oaxaca son las entidades que mayor incidencia de chikungunya registran, con 128 y 78 casos confirmados del virus, respectivamente. Los datos confirman un incremento considerable en el número de enfermos tanto a nivel local como nacional.

Después de controversial influenza H1N1 ningún otro virus había generado tanta alarma entre la población chiapaneca, principalmente en los municipios de la costa estatal, donde el temor al contagio, la psicosis sintomatológica y los rumores fatales sobre la enfermedad parecen hacer más crítica la situación.

Definitivamente algo no está saliendo conforme lo planeado o de plano la situación real ha sobrepasado la capacidad de las autoridades sanitarias para contener dicha enfermedad.

Y es que, aunque aún no ha iniciado de manera formal la temporada de lluvias en Chiapas, el número de contagios mantiene repuntes constantes con el paso de las semanas; no han dado tregua pese a los más de 59 millones de pesos que la Secretaría de Salud en Chiapas ha invertido para hacer frente a la propagación del virus.

Aunque oficialmente el chikungunya no es considerado una enfermedad que provoque la muerte, la histeria colectiva ha popularizado ya múltiples historias “alarmantes” de enfermos crónicos a los que el contagio del virus les ha arrebatado la vida. Son historias habituales en escenarios epidémicos que también hablan un poco de miedo colectivo.

Con la proximidad de Semana Santa y el crecido flujo de vacacionistas movilizándose entre la costa de Chiapas y otras regiones de la entidad las alertas también se estarán incrementando aún más.

Con un margen de aproximadamente tres meses previos a la temporada de lluvias es hora de redoblar esfuerzos.

Es ahora el tiempo justo para darle la dimensión real a la situación y endurecer las medidas de control que permitan por fin una disminución en el número de contagios, pues si las medidas aplicadas hasta el momento no han resultado será prudente entonces replantear las estrategias.

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